viernes, 11 de febrero de 2011

Año Nuevo en....¿Malinalco?

Las guías turísticas lo describen como -pueblito pintoresco el cual vale la pena visitar-, sin más información que la antes mencionada, uno como aventurero que es, se anima a ir a conocer este desconocido lugar ubicado en el extremo sur occidente del estado de México, a 65 km de Toluca.
El día elegido para la visita resultó ser nada más y nada menos que el 31 de Diciembre del 2010, sin muchos preparativos la familia se lanza a la aventura, esperando hacer un corto recorrido al ya mencionado pueblito, conocer sus atractivos y regresar justo a tiempo para la celebración del fin de año en la gran ciudad.


Claro está, que al tratarse de una familia venida del extremo noroeste de la república mexicana todo camino circulado resultó ser completamente nuevo, por lo que esos escasos 95km de la ciudad de México al mágico pueblo terminaron lográndose en un aproximado de 4 horas; con la típica parada al baño, la comida y las compras de imprevisto en la carretera; las cuales obviamente terminan aportándole una riqueza única a este tipo de -viajes exprés-.

Al llegar al pueblo nos dirigimos al centro, también conocido como plaza principal; justo en donde se encuentra la iglesia, el quiosco, la plazuela y los comercios al rededor; similar a todo corazón de cualquier pueblo mexicano.
Lo que a mis ojos llegó, no puedo más que describirlo como algo "lindo", se trataba de un mercado ubicado al rededor de la plazuela, en donde se perfilaban puestos vendiendo todo tipo de artículos elaborados en el corazón del mismo. Puestos vendiendo pan en su versión salada y dulce, había la señora que vendía tamales justo a la entrada de la iglesia, el señor de los elotes, el niño con las luces de bengala, muy a doc a la ocasión; el joven con sus figuras talladas en madera, el puesto de los antojitos, el de las artesanías en barro; todo tan lindo, tan original y tan colorido que no pude más que dedicarles un largo tiempo de mi día a cada uno de los puestos.


Así como yo, los demás integrantes de la familia se sintieron inundados por la fascinación de explorar todo lo que ese pueblo tenía para ofrecer. Sin darnos cuenta la noche nos alcanzó y la partida resultó imposible, con 95km de carretera sinuosa por delante, no se pudo más que hacer unas cuantas llamadas para cancelar la cena que se había preparado para despedir al año viejo. Lo que siguió resultó más o menos así: los jefes de la familia se dieron a la tarea de buscar algún lugar para pasar la noche, y fue así como terminamos en algo parecido a una posada, simple, sencilla, pero con lo necesario para lograr descansar. La vieja campana de la iglesia del pueblo nos avisó que el año nuevo había llegado, por mi parte no tenía más que agradecer por estar sana, tener a toda mi familia en perfectas condiciones y encontrarme a la expectativa de un pueblo nuevo por conocer.



El 1 de Enero me recibió con un café de olla y un pan dulce de pueblo, una linda vista y un clima perfecto. Para mi sorpresa, resultó ser que Malinalco cuenta con vestigios arqueológicos pertenecientes al grupo de los aztecas. Una pirámide tallada directamente sobre la piedra de la ladera de una montaña, conocida como -La casa de las águilas y los tigres-, sin duda un bonito lugar para conocer.
Igualmente se recorrió el pueblo y se ingresó al -Templo del divino salvador-, el cual tengo que aceptar es una verdadera joya arquitectónica, no sólo por su imponente infraestructura, sino también por sus ricos frescos de carácter barroco encontrados en patios contiguos al templo. Habiendo terminado el recorrido volvimos al corazón, al centro de todo, al mercado.

Esta vez por ser de mañana y el primer día del año, el lugar se vistió aún más elegante, con más puestos y maravillas para ofrecer. Se hicieron evidentes las caras de felicidad de los lugareños que con orgullo mostraban sus productos, cacahuates recién tostados, caña recién cortada y amontonada, zapote negro, zapote blanco, chicozapote, cilantro, epazote, chile habanero, calabaza, acelgas y otros tantos que sinceramente no recuerdo sus nombres, pero que sus colores jamás olvidaré. El puesto de barbacoa, el jugo y la ensalada de frutas, el pan recién horneado, el café de olla, todos esos colores, todos esos aromas, todos convergiendo en un mismo lugar, en un mismo centro, en un mismo corazón.  

Indudablemente el festejo de año nuevo no resultó como lo esperaba, pero hablando en serio, creo que me gustó más esta pequeña travesía que cualquier fiesta-alcohol a la cual pudiera haber asistido.

chicozapote, zapote blanco,
zapote negro
cacahuate tostado

epazote, cilantro

viernes, 4 de febrero de 2011

Pásele jefe, se lo dejo barato..

-Pásele jefe, se lo dejo barato; esta fresquecito recién sacado de hoy en la mañana. 
-¿A cuánto el bulto amigo?
-Barato jefe, lo estoy dando en $140 pero a usted se lo dejo en $125, barato jefe, pa’ que se lo lleve.
-Nombre amigo, está muy caro; no me alcanza y luego ¿de cuándo dice que es?
-De hoy mero jefe, fresquecito; hoy mismo lo coció mi señora para que nomas lo pele y se lo coma o también se lo puede comer con todo y cáscara jefe, como guste; hasta con todo y la cabeza, qué no ve que es lo más nutritivo.
-Pues si se me antoja amigo, si me estoy muriendo de hambre y en toda la carretera no me he topado más que con puros mangos. ¿Y qué trae para echarle? ¿Limoncito, chilito, algo?
-Claro jefe, viene con su limón, su salsa picante, hasta con sus servilletas.
-No, pues suena bien. ¿Y a cuánto dices que me lo dejas?
-A $125, es más a $115 ya pa’ que se lo lleve.
-Ya sé, me llevo dos y me los dejas a $100 cada uno.
-Ándele jefe, ya pa’ que se los lleve, pero no les diga a los demás porque luego van a querer que se los deje igual.
-Usted no se preocupe amigo, yo no le digo nada a nadie.


Y así es como más o menos se entablan las negociaciones entre mexicanos, ya sea en el mercado, en la carretera o en el puesto de la esquina; uno nunca dejará de regatear y el otro nunca dejará de vender.

Lo que intenté transcribir anteriormente se dio en la carretera de cuota justo llegando a Guaymas, Sonora;  en donde nunca faltarán los lugareños que se te acerquen para ofrecer los frutos de su tierra, en este caso, los frutos de sus aguas, deliciosos camarones recogidos ese mismo día, como aseguraran todos los lugareños; dato que sinceramente me cuesta trabajo creer, pero que no me detendré a comprobar. Se venden ya cocidos, listos para comerse, uno decide si los come con cáscara o los pela, de cualquier manera sabrán exquisitos. 
Que de igual manera se puede bajar uno a la tiendita de la caseta y comprar una bolsa de frituras, al final sacian y hasta salen mucho más baratas; pero no se trata de eso. Cuando uno viaja, uno debe de probar lo que el lugar al que va tiene para ofrecerle, de esa manera uno aprende, conoce y finalmente ayuda.  Así es, ayuda; pues es una realidad que cientos de familia viven de la venta de sus productos regionales. Ya sea por amor a la comida, a la aventura o por solidaridad, pero no dejes de deleitarte con esos ricos productos regionales; no hay que olvidar que somos un país que vive del turismo y no solo del extranjero, sino del nacional también. Así que en lugar de pararte a comprar una bolsa de frituras de marca reconocida, gira tu vista hacia la señora que vende churritos y ayuda a tu país, contribuye con su economía y su desarrollo; los más probable es que te lleves una grato sabor a la boca. 

martes, 25 de enero de 2011

Para sorpresas, las carreteras de México..

Recorrer las carreteras de México en cada viaje que se hace es toda una aventura y una obligación en mi familia; gracias a la pasión de mi padre por recorrer miles y miles de kilómetros de carreteras cada vez que decide salir de vacaciones, puedo decir que conozco casi todo el país.
Por lo que el hecho de que conozca casi todas las carreteras de cuota y algunas libres de esta nación no resulta extraño, son los paisajes tan cambiantes e impresionantes que se ven kilómetro a kilómetro recorrido, los diferentes climas, las personas que se topa uno en el camino lo que lo hace tan interesante; sin restarle importancia a la convivencia familiar a la que se ve uno obligado a participar si se pasan un mínimo 6 horas en el mismo delimitado espacio cada vez que se viaja.
Sin embargo, algo que para mí representa gran parte de lo interesante del viaje son todas esas pequeñas cosas que se venden a lo largo de las infinitas carreteras de México, en especial las que se comen; cada estado, cada región, cada poblado tiene sus productos típicos que denotan el carácter de su gente que animosamente se levantan todas las mañanas y se acomodan a las orillas de las carreteras con la esperanza de vender todos y cada uno de los productos que con tanta dedicación elaboran día con día; frutas, verduras, dulces, tacos, tamales, aguas, guisados, todo lo que te puedas imaginar, se puede encontrar a lo largo de las carreteras de México.   

Lagunas de Zempuala


En esta ocasión se trató de chorizos, teniendo como ubicación el Estado de México, específicamente la carretera libre de Cuernavaca a Chalma, la misma que pasa por las famosas lagunas de Zempuala, justamente en el poblado de Santiago Tianguistengo. Chorizo rojo, chorizo verde, longaniza, obispo, chicharrón y queso de puerco fueron los causantes de la parada técnica, sorprendidos por sus brillantes colores avistados desde lejos.

Longaniza, chorizo rojo y chorizo verde

Quisiera poder explicar la diferencia entre chorizo y longaniza, sin embargo, lo desconozco; lo único que puedo decir es que tal como se ve en la fotografía la longaniza viene en forma de tripa larga y el chorizo está segmentado, puedo suponer que difieren en algunos ingredientes; en cuanto al chorizo verde se que dentro de los ingredientes utilizados en su elaboración están productos de la región que le otorgan dicho color y sabor característico como lechuga, cilantro, perejil, chiles verdes, entre otros.

Obispo

En cuanto al obispo, puedo decir que además de tener un excelente sabor corresponde a la -pansita del borrego-, que se utiliza para darle forma la cual se rellena con una mezcla elaborada a base de diversas partes del puerco y especias.

Queso de puerco
Otra delicia, el queso de puerco, con su singular forma semejando un queso, para el cual se utiliza una delgada canasta de fibras naturales lo que le permite ser reposado por un periodo de tiempo, acción que le otorga ese sabor característico.

Chicharrón de puerco

Como se podrán imaginar me aseguré de comprar un poco de cada uno de los productos para poder volver a degustarlos con calma habiendo llegado de regreso a casa.

Sea cual sea la carretera en la que te encuentres, alguna delicia llegará hasta la ventana de tu coche, sólo es cuestión de darle una oportunidad y dejarte cautivar por esas delicias que con tanto orgullo distribuyen sus creadores. Pruébalos, no te arrepentirás.

domingo, 23 de enero de 2011

Hay de pozoles a pozoles..

Da igual si eres del norte, del centro o del sur de México, sin importar cuales sean tus coordenadas es casi imposible que no hayas probado el delicioso POZOLE. Es de conocimiento común que este es un platillos típico mexicano y para los que no lo conocen es una preparación caldosa hecha a base de alguna proteína, ya sea pollo, res o puerco y en algunas ocasiones a base de mariscos; el ingrediente que jamás puede faltar es el maíz pozolero o cacahuacintle, el cual le da un toque único e interesante al caldo por su suave textura.
Así como puede variar la proteína, igual puede variar el condimentado del caldo,  por lo que puedes tener un pozole blanco o natural; caldo rojo, al cual se le agrega una salsa preparada con base de chiles secos y el verde, al cual se le agrega una salsa hecha con pepita de calabaza como condimento. 
Sin importar cual sea tu elección en cuanto a la proteína y el color del caldo siempre tendrás la opción de agregar ciertas guarniciones a tu pozole, como por ejemplo el orégano seco, rodajas de rábano, chile rojo en polvo, cebolla en cubitos, gotas de limón y lechuga en chiffonade.    

Por mi parte tengo dos excelentes recomendaciones para probar pozoles de diferentes estilos en la ciudad de México. La primera corresponde al mercado de Coyoacán, en donde es posible probar el pozole rojo. Sentado en medio del barullo entre puestos de -quesadillas con queso- y pozoles, cualquiera que sea el puesto que elijas la experiencia será bastante grata, yo te diría que optaras por el puesto con más gente, pues como comúnmente se suele decir, "si hay gente es porque esta bueno".  Una guarnición curiosa que para mí resultó ser algo nuevo, fueron las tostadas con crema que te ofrecen para comer junto con tu pozole. En conclusión esta es una muy buena opción para probar pozole rojo, tomando en cuenta el buen sabor y precio económico, sin dejar atrás el típico folclor mexicano.


La segunda recomendación corresponde a un lugar ubicado en la Col. Buenos Aires, justo a un costado de la estación de metro Lázaro Cárdenas, que lleva por nombre -Los Tolucos-. Restaurante de dos pisos, de carácter popular, siempre inundado de gente en donde igualmente se ofrece la opción de probar carnitas de puerco y de pollo. Éste establecimiento ofrece como parte de su menú pozole blanco y verde, ambos ampliamente recomendables. Tengo que reconocer que mi favorito es el pozole verde, el cual cuenta con la característica de haber sido sazonado con pepitas de calabaza, lo que le otorga una consistencia un tanto más densa pero a su vez más saciadora.
Si no te decides entre pedir el blanco o verde, pídele a tu mesero que te lleve una muestra de ambos pozoles, con lo que disiparás tus dudas.  


Espero les lleguen a resultar de utilidad mis humildes recomendaciones, siempre ricas, económicas y porque
no.. folclóricas.

P.D. si caminas un poco en dirección a la estación de metro, te encontrarás justo en una esquina a una cuadra, con una pequeña panadería llamada La Petit, en donde se especializan en la venta de pan estilo francés, el cual está simplemente DELICIOSO.  

martes, 18 de enero de 2011

Cuando la nostalgia toma forma de TACO..

Creo que ese sentimiento llamado -nostalgia- nos ha llegado alguna vez a todos, me refiero a la añoranza por ese lugar al que llamas -hogar-. Ya sea que hayas cambiado de ciudad, de región, de país o hasta de continente; no importa que tan lejos o que tan cerca te hayas ido, tarde o temprano esa sensación te encontrará, tocará a tu puerta y se instalará en lo más profundo de tu corazón.  Es ese el momento en el que recuerdas a vivo y todo color el aroma del desayuno preparado por algún integrante de tu familia y dispuesto en la mesa para desayunar todos un buen domingo por la mañana, se te antoja ese delicioso elote desgranado que vende don Pancho a dos cuadras de tu antiguo colegio, o como olvidar los ricos tacos de barbacoa que religiosamente comías después de una larga noche de fiesta. Sin embargo, por más que los visualices, los recuerdes y los imagines te será imposible tenerlos frente a ti y disfrutar todos esos detalles que tanto llegaron a satisfacer en algún momento a tu exigente paladar. 

A mí, ese sentimiento se me presentó en forma de TACO, así es, de taco y no cualquiera, estoy hablando de un taco de carne asada, con su tortilla de harina recién hecha, su carne asada a la leña; mezquite, para ser precisos, con su rico guacamole, su salsita molcajeteada y unos cuantos frijolitos de la olla. Como complemento una amable sonrisa del joven taquero que de la manera más sincera y desinteresada pregunta: ¿qué tal unas cebollitas asadas? -Con mucho gusto joven- contesté.

Una mordida al ansiado TACO y una ráfaga de recuerdos vienen a mi mente: momentos, experiencias, personas, sentimientos pasados, todos enterrados en el baúl de los recuerdos. Fue en ese momento, justo a las 11:30pm después de 9 horas de viaje en coche, habiendo finalmente llegado a MI CIUDAD que con la primera mordida al taco mi mente viajó hasta lugares inimaginables. Fue ahí, justo en ese lugar, con el mismo mesero regálandome su amable sonrisa que entendí que todo ese tiempo no había añorado al desayuno del domingo, o al elote de don Pancho o al taco de barbacoa. Era nada más y nada menos que a mi familia, a mi gente, mi ciudad, mis experiencias pasadas que me bombardeaban la mente y el corazón en forma de comida.

Curioso mensaje me terminaría dando ese TACO, ¿a tí, qué mensaje te daría ese platillo añorado?

martes, 11 de enero de 2011

Un bonito lugar en la Marquesa


Lleva por nombre “Los Pinos”, restaurante ubicado justo a un costado de la carretera a la Marquesa, he de aceptar que llegamos ahí y no a otro lugar por su atractiva apariencia, una linda cabañita en medio del bosque, tan linda como ninguna  otra.
Para los que no conocen, como me sucedió a mí, la Marquesa es una zona boscosa ubicada a la salida de la ciudad de México con dirección a Toluca, para los capitalinos funge como la ubicación ideal para recreación y esparcimiento, un escapada del bullicio, contaminación y estrés que se vive dentro de la gran ciudad.
Y es que al atravesar tan bello escenario, repleto de pinos, con curiosos complejos turísticos por doquier, en los que se ofrecen actividades tales como gotcha, tirolesa, pesca y camping, por mencionar  algunos, resulta natural que se antoje y más en época de frío, algo con que reconfortar el ánimo; un cafecito de olla un atole-champurrado o algún jugo de naranja recién exprimido.

Que se te antoja un caldito, hay una gran variedad, no te preocupes. Si estas de suerte puedes encontrar caldo de hongos silvestres, siempre y cuando sea temporada, sino, igualmente esta la sopa de flor de calabaza y la atractiva sopa azteca, la cual resultó ser toda una aventura comerla, creo que con la foto te podrás dar una idea, tendrás que bucear entre tortillitas fritas, chicharrón, aguacate, chile de árbol y la crema que no puede faltar. Una DELICIA. 










¿Sigues sintiendo frío tu corazoncito? Pasemos a los segundos entonces.
¡MOMENTO! antes de que cualquier cosa suceda, un taquito de chorizo verde por favor; típico de la zona y no es que sea verde porque se haya echado a perder, resulta que dentro de la extensa lista de ingredientes están incluidos el perejil, cilantro, chiles verdes, tomatillo verde y demás cosas verdes que se encuentren por la zona. Una sabia combinación elaborada por nuestros connacionales del centro que recomiendo probar.




Ahora sí, a los segundos. Sinceramente fue toda una odisea el llegar a un acuerdo en cuanto a cuál sería la elección de cada uno de los comensales presentes con respecto a los platillos, siendo todos unos glotones no queríamos repetir  sabores para poder probar un poco de todo.  Por lo que la comanda terminó algo así:

*Huauzontles en mole: una excelente elección, altamente recomendable; se trata de una “tortita” de huauzontle relleno de queso, capeado y bañado con mole estilo poblano. A diferencia de platillos similares probados en otros establecimientos en este caso para la elaboración de la “tortita” se utilizaron solo las hojitas de la hierba, eliminando las ramitas, tronquitos y demás materia que al encontrarlos en tu platillo puede resultar incomodo para algunos y entretenido para otros. 





*Mixiote de conejo: debido a las características de la zona, el conejo es uno de los animales que abundan en la región, por lo que no resultó extraño encontrar esta variación del típico platillo mexicano, el cual consiste en preparar alguna carne, en especial la de carnero envolviéndola en una delgada película desprendida del maguey pulquero y cocinarla al vapor. 



*Trucha a la campesina: al igual que el conejo, la trucha preparada de cualquier manera imaginada es un platillo que se encuentra en todos los establecimientos de la zona, en el caso de la campesina se envuelve en hoja de maíz y se rellena de queso con vegetales y se cocina al vapor; se acompaña de papas fritas y ensalada de papa. En realidad fue el menos alagado de los platillos, sin embargo, tengo que reconocer que es una buena elección para los que busquen una opción ligera y saludable, a excepción de los acompañantes.

Tortillas de maíz negro recién hechas a mano estuvieron dispuestas a acompañar a todo platillo elegido, sin escatimar en cantidad ni calidad.
En conclusión, me enamore de la zona, repleta de vegetación, lindos paisajes, muchísimas actividades por realizar y una gran oferta de establecimientos para comer. En mi caso, elegimos el establecimiento más lindo y atinamos en sabor, espero tu intuición sea tan acertada como la nuestra y te lleves una excelente sorpresa, tal como a nosotros nos sucedió. 




martes, 4 de enero de 2011

Museo de Arte Popular... tributo al arte popular mexicano

Calacas de barro
Ademas de una mundialmente reconocida gastronomía, catalogada como patrimonio de la humanidad, la gente de esta nación cuenta con un gran don, que corresponde a la habilidad de crear todo tipo de manualidades; es por ello que no resulta extraño que para cualquier turista el llevar una artesanía mexicana sea una actividad obligada.





Y es que siendo este un país tan extenso, con una historia tan rica y diversa, siendo posible encontrar en cada rincón un paisaje y productos naturales diferentes, resulta lógico encontrar igualmente en cada rincón, de diferentes materiales y diseños alguna manualidad considerara -arte popular-.

Alebrije
Como buena mexicana considero que ya era justo que todo ese arte, plasmado en el artículo de uso diario mas sencillo hasta la obra mas compleja, fuera reconocido dentro y fuera de país y no tomado como un simple mexican curios.
Con dicha finalidad fue creado el Museo de Arte Popular, en donde se rinde tributo permanente a todos aquellos artesanos mexicanos, que inundan nuestras pupilas con color y belleza.

Vochol (arte huichol)
Ubicado en el centro de la ciudad de México, dando la opción de ingresar gratuitamente los domingos, ademas de ofrecer cursos variados (elaboración de piñatas, nacimientos, etc) dirigido a todos los públicos, desde niños hasta adultos, lo considero personalmente una parada OBLIGADA en toda visita a la ciudad de México.

jueves, 30 de diciembre de 2010

"Sueño de una Feria Dominical por la Alameda Central"

Tal como lo retrata el famosísimo mural de Diego Rivera, "Sueño de una tarde dominical por la alameda central" (1946), a 64 años de su concepción sigue siendo posible presenciar el mismo tipo de rituales o costumbres dentro de la vida cotidiana del mexicano capitalino. ¿Y es qué cómo podrían borrarse tan ricas costumbres, si en ellas se refleja todo lo que el mexicano es? No hace falta dar muchas vueltas, para toparse uno con la fiesta, los colores, la comida, al negociante, la familia, la broma, la diversión, los aromas, las luces, los juegos pirotécnicos, la montaña rusa, los juegos de feria y un sin fin de detalles, actividades y artículos en los que todos como mexicanos dejamos plasmado nuestra esencia. Si algo queda claro es que no hace falta ser millonario, ni ir muy lejos para divertirse, lo único necesario es esperar al domingo y dirigirse a la Alameda Central, con toda la disposición como todo buen mexicano de pasarla bien.

Por mi parte, si algo me impresiona es la comida, bendito arte de los mexicanos, donde uno a uno plasman de la manera más sincera su imaginación, creatividad, picardía e ingenio. Para mí, viniendo del norte del país, de Baja California para ser exactos, todo es novedad, todo me asombra y me deslumbra; por ello comparto con ustedes todo aquello de lo que mis ojos y olfato se enamoraron en esa famosa "feria de domingo en la Alameda".

Empezando por el pan de feria, han de saber que mi debilidad es el pan, pues con tan hermosas formas, textura y aromas me terminó de conquistar declarándome abiertamente FAN #1 de este mismo; me los presentaron como pan de nuez, de nata, empanadas de cajeta, piña, fresa y conchas.




De repente se me antoja algo salado y me brinco al puesto de quesadillas, tlacoyos, sopes, tacos y pambazos; todos a base de maíz azul, menos el pambazo, claro; hecho a base de pan; tengo a elegir diversas opciones de relleno, tales como quesillo, frijoles, haba, chicharrón, rajas, hongos, longaniza, picadillo, flor de calabaza, cuitlacoche, tinga y demás infinidad de guisados que dependerán según la temporada y creatividad de la doña que me haga el favor de deleitarme con sus manjares.


No me puedo olvidar de los deliciosos esquites, elote desgranado asado y sazonado con chile de árbol y epazote, simplemente DELICIOSO.. perfecto como botanita, nomas cuidado con el picante para aquellos que no lo toleran del todo, díganle al vendedor que no les ponga mucho chile, si no quieren llorar.








Otras botanitas ampliamente recomendables son las -espiropapas- papas fritas cortadas en forma de espiral, con la opción de aderezarlas con chile y limón; algo similar son sus hermanas las frituras, igual a base de papa, papas adobadas, o frituras de harina.






Volviendo a lo dulce me encuentro con las mágicas donas de chocolate y azúcar, por solo $3 pesos; los divertidos buñuelos, algo similar a una tortilla de harina frita y bañada con jarabe de canela, guayaba, piloncillo y anís. Para acompañarlos como bebida se puede elegir entre atole, champurrado y ponche de frutas.

Y así me voy de puesto en puesto, probando un poquito de todo, rezándole a la Virgencita para que no me deje subir mucho de peso en estas vacaciones; hago una pausa, volteo a un costado y me topo con el hermoso escenario de una multitud disfrutando de su folklor y Bellas Artes al fondo.




lunes, 27 de diciembre de 2010

De un viajero a otro..

Lejos de casa, varios días sin comer bien, hablando otro idioma que no es el tuyo, tratando de descifrar las costumbres del país en el que estas, largas noches sin dormir, pasando frío, cansancio, con los pies hinchados de tanto caminar, con poco presupuesto y muchos deseos, cargando el peso de tu equipaje a cada paso que das, cinco días con la misma ropa, extrañando a tus seres queridos.. cuando sientes todo eso y más, es justamente en ese preciso momento en que uno se pregunta ¿qué significa viajar?.
Y a lo que varios me han respondido de la siguiente manera:

*It intensifies every interaction; there´s more urgency to become close and create the familiar. This urgency is the most natural exciting feeling in the world.

*In the beginning, it was your normal non-travel hungry american. After just one night inside a youth hostel in Hollywood, Ca. I was enlightened with the backpackers spirit, which later sparked my photograph photohype project.

*To me traveling is about finding roots that want to grow, meeting people along the way and touching their lives as well as them touching yours.

Igualmente preguntando cuál podría ser el sentido de viajar, me tope con diversas respuestas:

*Tell me friend, have you ever really travelled? ..."have you ever really left your own country without looking back just enjoying all the new things that happen to you every day when you are in a foreign country? I wish you have, I wish you would".

*"A little bit of magic of travelling, captured in photo and quotes. If you ever forget the point of travelling, this is a reminder of what is all about".

*It´s a party, it´s an escapist, it´s lonely as hell and it´s beautiful as life.

Y con eso los dejo para que reflexionen ¿cuándo fue la última vez que viajaron?, ¿cuándo será la próxima vez que lo harán?.. espero que la respuesta sea PRONTO..

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mesón de la Abundancia.. from Real de Catorce with love II

 
Como dar por concluido el tema de  Real de Catorce, siendo este un lugar mágico y especial que da tanto de que hablar. Para los que leyeron la primera parte de esta nota se podrán dar cuenta de la gran impresión que dejó en mí este pueblo mágico, es por ello que hago un recuento de mi experiencia en este hermoso lugar.
Ubicado en el medio de la nada, es decir, en el desierto en el estado de San Luis Potosí; un pueblo de orígenes mineros en donde se encontró una beta de plata, por lo que se fundó una mina dedicada a la extracción del mismo material y de la cuña de las monedas utilizadas en los primeros años de independencia de esta nación, conocidos como "reales". 


Por otra parte, debido a su ubicación geográfica es un lugar en donde es posible encontrarse con integrantes de la etnia huichol, grupo indígena mexicano que habita normalmente en zonas de la huasteca. Gracias a ello, es común encontrarse por todo el pueblo con orgullosos integrantes de este grupo quienes dedican la mayor parte de su tiempo al comercio de sus artesanías, reconocidas por sus variados colores y su utilización de chaquira para su decoración, como es el caso de máscaras, pulseras, collares, entre otros.

Siempre y cuando no se trate de días altamente festivos, como es el caso de el día de San Francisco de Asís, santo patrono del pueblo; o el día de año nuevo, es posible llegar al pueblo y encontrar alojamiento sin necesidad de hacer reservaciones con anterioridad. Por lo general se tratan de pequeños mesones, o cuartos provistos de todo lo necesario para su estancia. En mí caso, me hospedé por una noche en Villas Campestre Alcazaba, por ser el único lugar provisto con estacionamiento privado para coches. Como describirlo, es un pequeño lugar, con cinco villas, las cuales cuentan con camas de diferentes dimensiones cada una, una pequeña sala a la entrada de la habitación, un baño, además de incluir cobijas, cafetera, vajilla y cubiertos. Al exterior de las villas, justo al frente de su entrada se ubica una sección para asador y fogata en donde animosamente prendimos fuego mi familia y yo por la noche, observamos el gran cielo estrellado y escuchamos el ruido de la naturaleza, especialmente de los burros y mulas que abundan por la zona.

Con un panorama repleto de nopaleras adornadas con tunas rojas y verdes, así como de corpulentos magueyes presumiendo sus flores, el pueblo casi fantasma ostenta orgullosamente sitios de interés, tales como el panteón, la iglesia dedicada a San Francisco de Asís y otra más a la Virgen de Guadalupe. Con la opción de realizar paseos a caballo o de recorrer a pie los alrededores del pueblo.




Sin embargo, la comida de este lugar no se queda atrás y el motivo de mi nota esta vez va dirigido al Mesón de la Abundancia. Sorprendente lugar, que por fuera pudiera dar una imagen de pequeño restaurante caro y sin chiste; al entrar sorprende a uno cambiando por completo la percepción. Con decoración fiel a la época de fundación de la casa y varios comedores distribuidos en diferentes niveles del edificio, da a uno la sensación de viajar en el tiempo y llegar a la época de independencia.





Con un menú algo variado, incluyendo desde comida típica mexicana de la región como lo son chiles rellenos, asado de boda, albóndigas borrachas y demás variedades, todos muy ricos obviamente degustados por la escritora. Hasta llegar a platillos un tanto más internacionales como lo son los cortes de carne, pastas, pero mis favoritos tendrían que ser dos: las empanadas del conde Vasco, en especial la de espinacas y queso de cabra y por otra parte la pizza catorceña, la cual lleva como ingredientes tomate, cabuches, queso de cabra, cebolla de rabo, hinojo, flor de palma y una pisca de paprika o pimentón; ambos cocinados al horno de leña, simplemente DELICIOSOS..
Tendría que agregar que para la calidad de los ingredientes, de sus sabores y las porciones servidas los precios son realmente económicos.

Un detalle que no puede faltar aclarar es la existencia de los famosos "cabuches", o bien, el botón de la flor de la biznaga, algo similar a un cactus encontrado en la región. Con un gusto similar al de corazones de alcachofa, son verdaderamente un manjar. El Mesón de la Abundancia me hizo el favor de incluir a este pequeño alimento a mi lista de favoritos, al ofrecerlo como botana preparado en salmuera por no ser de temporada y acompañarlo con queso de cabra fresco igualmente de la región. 

Para ti lector que me permitiste compartirte una pequeña aventura vivida en el desierto de San Luis Potosí, déjame decirte que TIENES que ir a este hermoso pueblo, caminarlo, recorrerlo, conocerlo, pasearte a caballo, hospedarte en el, prender una fogata, ver las estrellas, escuchar a los animales, comer delicioso y dar gracias por que aún existen este tipo de lugares que nos permiten soñar y viajar en el tiempo.  

From Real de Catorce.. with love.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Mesón de la Abundancia... from Real de Catorce with love

Brinca, brinca, salta, salta, brinca, salta, brinca.. pasito a pasito, poquito a poquito, vamos llegando al pueblito. Días de viaje, brinquito a brinquito, pero al fin veo el lugarcito, ¿qué pueblito? pues cual otro, Real de Catorce; en tu mulita, en tu carrito o a patincito, como sea que llegues, será igual el caminito.

¡Hambre, hambre! grita mi estomaguito..
¡Queremos comer, queremos comer! suplican mis hijitos..
Hay de mí y este pueblito tan solito, espero encontrar algún puestecito, algún mesoncito, algo para darles a mis hijitos..



Oiga don ¿y aquí para comer, a dónde va uno?
Pues al Mesón de la Abundancia hijo, es el mero mero, ya ni le busques, que es el de siempre.
Pues así será don, nomas espero que me alcance con estos tres pesitos.
Y ahí voy yo, con mis hijitos, mi burrito y mi corazoncito, dispuestos todos a comer algo calientito.

¡Pero qué lugar tan bonito papá! con tanta cosa bonita colgadita.
Si mijito, mejor no toques nada, no vaya ser la de malas que rompas algún arreglito y nos quedemos sin caldito.

Buenas buenas, ¿qué les traigo de comer?
¿Pues qué hay de cenar así rico?
Uy! tantas cosas don.. Tenemos cabuches, quesito de cabra, empanadas de elote, espinacas y de carne, asado de bodas, albóndigas borrachas, chiles rellenos; ¿qué se le antoja?
Nombre, todo suena rete rico, pues tráigame uno de cada uno, ya ve que semos muchos y el hambre gorda.

Miiiira papá, ahí viene la doña con la comida, ¡qué rico huele, qué rico huele!
Ay pero que bolitas tan sabrositas, ¿cómo dice que se llaman?
Cabuches don, son las florecitas de la biznaga sólo que aquí las conservamos en salmuera, pa´que duren todo el año.
Ay! pues que rico y con este quesito... ¿de qué dice que es?
Es el quesito de cabra don, la receta del abuelito.

Papá, papá yo quiero todas las empanadas para mi solito..
No mijito, que están re buenas y te me empachas tu con todito..
Esas son las empanadas del conde Vasco, don, la de espinacas tiene quesito de cabra, pruebelas, vera que manjarcito.

Óyeme mijo, que se me hace que estas albóndigas borrachas me las como yo, no vaya ser que te me emborraches, con la salsita ésta de tomatito y piquetito..
Bueno papá, pero yo me como todo el asado de bodas, ese, el enchilosito..
Ándale mijo, nomas no te vaya a doler el estomaguito, por tanto chilito.

Se me estaba olvidando el chile relleno, aquí se los dejo para que rematen.
No se preocupe doña, que cuando hay hambre, hasta las piedras se come uno.

Oye papá, ¿podemos pedir pastelito? ándale, si.. si.. si..
Ándenle pues, nomas que ya les dije, si no me alcanza con los tres pesitos, corremos pal monte, rapidito, rapidito.
Aquí tienen, la especialidad de la casa, pastelito de pera con chocolate.
Nooombre, pero que riiiico..
Quiero más papá, quiero más..

No mijos y ahora a la de tres salimos corriendo..
Una, dos, tres..........

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Alguien sabe de algún hotel para llegar en la ciudad de Monterrey?

   Al fin llegó el momento que tanto había esperado los últimos 4 años y medio, el día de mi graduación. Terminé con clases, tareas, investigaciones, trabajos de equipo y demás actividades relacionadas con la Universidad, ahora, a festejar. 
   Organizar brindis, mariachi, que el desayuno de despedida, que la fotografía de generación y lo más importante..el BAILE; unos cuantos meses de planeación y todo está listo.
   Momento.. Olvidaba algo, ¿en dónde hospedaré a mi familia que viene a la fiesta? rápidamente le hago una llamada a mi madre y me dice: pues fácil, expedia tiene la solución.
   Así que me adentro a las inmensidades de la web y doy con una oferta en la página: Hotel Hampton Inn by Hilton Monterrey el cual me llama la atención por varios detalles. 
   Primero que nada el precio, bastante accesible, segundo la ubicación, en Av. Gonzalitos, justo la zona por la que me tendría que mover, aparte se encuentra justo a un costado de Plaza Real, cualquier imprevisto se podría resolver ahí, que una ida al cine, que algo del súper, algo para comer, además del otro lado se encuentra un Starbucks, Italiannis, McDonald´s, Sanborns, etc, etc.. Que más se puede pedir.
   Todo pintaba de maravilla, le envío el link a mi madre, orgullosa yo del gran descubrimiento que había hecho, cuando de pronto me hace notar un pequeño detalle.. los comentarios publicados por clientes.
   En pocas palabras, la descripción no favorecía en lo más mínimo al hotel; el tiempo se agotaba y urgía tomar una decisión; que hacer, tomar en cuenta los comentarios de clientes reales, que normalmente sería lo que yo recomendaría hacer, o aventurarse y comprobar por mis propios ojos el estado y servicio del hotel.
   Finalmente, mi madre optó por hacer la reservación en ese hotel y esperar a que todo saliera bien.
Unos días después llega mi familia y el momento de la verdad se acercaba. Cabe mencionar que dentro de esta familia, todos y cada uno de los integrantes tenemos complejo de críticos dentro del ramo de la gastronomía y el turismo, así que el juicio sería duro.
   Fuimos recibidos en la recepción, el check-in fue rápido y sencillo, llegamos a la habitación doble, la cual contaba con dos camas matrimoniales, mismas que lucían bastante confortantes, había también internet inalámbrico, televisión con cable, un baño completo, cafetera, secadora y demás implementos que suelen encontrarse en los hoteles del estilo.
   Hasta el momento todo bien, al llegar la mañana, algo mejor salió a relucir, desayuno gratis, si gratis y sí, rico también. Desayuno típico de hotel, cereales, yogurt, fruta, pan, waffles hechos al momento, huevo revuelto, chicharrón en salsa, tortillas, jugo de naranja, leche, té y café.
   Después de 3 noches y 4 días de co-habitar en el hotel en cuestión llegamos a la conclusión mi familia y yo que era necesario limpiar la imagen y reputación del mismo, pues básicamente no encontramos un solo detalle que nos desagradara, nada que pudiera desacreditar al establecimiento y dejarlo de recomendar.
   En conclusión, si en algún momento se ven en la necesidad de hospedar a alguien en algún hotel en la ciudad de Monterrey, les recomiendo ampliamente al hotel Hampton Inn by Hilton Monterrey.

martes, 21 de diciembre de 2010

El relato de una comida en La Felix

   Abro los ojos y me encuentro con una terraza inundada de sombrillas. Todas dedicadas a proteger de los cálidos rayos del sol a sus animados comensales. Mismos que con gusto disfrutan de los suculentos manjares recién salidos de la cocina.

   Por mobiliario, observo mesas que simulan el estilo de la cervecería Corona. A lo lejos se puede escuchar una suave melodía, algo parecido al danzón. Giro la mirada y descubro fotografías colgadas en la pared retratando escenas típicas mexicanas.

   Apenas doy unos cuantos pasos y me abordan un par de simpáticos meseros dispuestos a atenderme de la mejor manera. Se presentan y me dan la opción de elegir mesa; dentro o fuera en la terraza. Opto por unirme a la batalla entre el sol, aire fresco y humo de cigarrillo.

   Me ofrecen el menú y decido calmar el bochorno con un vaso de la refrescante bebida del día, agua de sandía con hierbabuena. Como era de esperarse me tomo muy en serio el análisis de menú por lo que pierdo la noción del tiempo, cuando de pronto soy sorprendida por uno de los meseros quien me ofrece una canasta llena de frituras de plátano y tortilla, además de dos salsas contenidas en una curiosa botella de vidrio con forma alargada.

   Una vez más, entre descripciones de platillos, totopos y salsita me sorprenden con un pequeño vasito el cual lleva dentro una especie de sopa, algo color naranja; la pruebo y no se definir si se trata de una sopa de zanahoria, flor de calabaza o alguna leguminosa, lo único que puedo decir con certeza es que es simplemente reconfortante.

Después de media hora de cambiar y cambiar de opinión llego a una conclusión, llamo al mesero y ordeno:

*Cebiche verde de pescado.
*Queso de cabra fundido con salsa de pilonsillo y chile morita.
*Sopesitos de pato.
*Cazuelita de huachinango con escamoles a la mantequilla.
*Alambres de camarón.

   Pasan los minutos y una alegre danza de pequeños platillos da inicio. Primero el cebiche verde, refrescante, tal como lo imaginaba, después el queso fundido, luciendo galante su sedoza textura dentro de una simpática cazuelita de metal, viajando acompañada de trocitos de pan arabe tostado.

   Los sopesitos de pato no se podían quedar atras, engalanando a unas simpatiquísimas esferificaciones de crema ácida. La cazuelita de huachinango se desplaza conquistando a todos a su paso con su delicioso perfume a mantequilla.  Las tortillitas de maíz recién hechesitas no podían faltar. ¿Y por qué no? los alambritos de camarón, tan coquetos compartiendo cama con la cebolla y el pimiento.

   Festejamos, reímos, degustamos y uno a uno los pequeños platitos se fueron vaciando, no me entristece quedarme sola, pues se que todos ellos hicieron un gran papel.

   Termino con los platillos, tomo el último sorbo que me queda de la refrescante agua de sandía y enciendo un cigarrillo, se acerca el mesero y con una amplia sonrisa en la cara me dice: su cuenta, señorita.

Restaurante La Felix, Mty N.L.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Una cerveza regia, cortesía del Sierra Madre

Una disculpa a todos los lectores por haberlos abandonado durante tantos meses, lo bueno es que La Honold ha vuelto, lista para seguir contando sus pequeñas aventuras gastronómicas.

Estas en Monterrey, son las 7pm; tu jornada laboral terminó, estas cansado y no sabes a donde ir, lo único que sabes es que quieres una cerveza YA.. un lugar comodo para sentarte a disfrutar de un tarro frío, una rica botana y poder compartir lo anterior con tus mejores amigos o en su defecto, con tus colegas del trabajo.
En esta situación yo te recomiendo nada más y nada menos que el restaurante Sierra Madre, que quede claro que esto no es un promocional, es simplemente la humilde opinión de una sibarita en busca de aventura.

Volviendo a la reseña del lugar, quedamos en que es un restaurante agradable, amplio, el cual se llena sin excepción todos los días a partir de las 8pm, por lo que yo recomendaría llegar antes de la hora pico o hacer reservación. Te toparás con un público que ronda entre los 30 años, en su mayoría personas solteras (según deducciones de la escritora).
Hablando de la comida, el menú está inspirado en platillos estilo americanos, es decir, pizzas, ensaladas, hamburguesas, pastas y uno que otro platillo diferente, todos con un toque mexicano.
Pasando a las cervezas, que se puede decir, simplemente DELICIOSAS, si disfrutas de una cerveza obscura, con aromas a tostado, chocolate y café, entonces la cerveza Fraile es para tí. Todas las cervezas ofrecidas en el establecimiento son exclusivas del restaurante. Dentro del menú se ofrece la opción de pedir el sampler, el cual incluye una muestra de todas las cervezas disponibles.
Que si eres de los clientes con potencial de "cliente frecuente", entonces la lujito card es para tí; la cual consiste en una tarjeta que puedes solicitar a tu mesero a la hora de hacer tu elección de platillos, la tarjeta tiene un pequeño costo, sin embargo, al adquirirlo adquieres ciertos beneficios, como lo son un 2x1 en platillos seleccionados del menú, así como 2x1 en cervezas y bebidas preparadas.
Repito esto no es un promocional, si quieres una buena cerveza, un lugar agradable y comida rica sin pretenciones, entonces, restaurante Sierra Madre es la opción.