domingo, 26 de diciembre de 2010

Mesón de la Abundancia.. from Real de Catorce with love II

 
Como dar por concluido el tema de  Real de Catorce, siendo este un lugar mágico y especial que da tanto de que hablar. Para los que leyeron la primera parte de esta nota se podrán dar cuenta de la gran impresión que dejó en mí este pueblo mágico, es por ello que hago un recuento de mi experiencia en este hermoso lugar.
Ubicado en el medio de la nada, es decir, en el desierto en el estado de San Luis Potosí; un pueblo de orígenes mineros en donde se encontró una beta de plata, por lo que se fundó una mina dedicada a la extracción del mismo material y de la cuña de las monedas utilizadas en los primeros años de independencia de esta nación, conocidos como "reales". 


Por otra parte, debido a su ubicación geográfica es un lugar en donde es posible encontrarse con integrantes de la etnia huichol, grupo indígena mexicano que habita normalmente en zonas de la huasteca. Gracias a ello, es común encontrarse por todo el pueblo con orgullosos integrantes de este grupo quienes dedican la mayor parte de su tiempo al comercio de sus artesanías, reconocidas por sus variados colores y su utilización de chaquira para su decoración, como es el caso de máscaras, pulseras, collares, entre otros.

Siempre y cuando no se trate de días altamente festivos, como es el caso de el día de San Francisco de Asís, santo patrono del pueblo; o el día de año nuevo, es posible llegar al pueblo y encontrar alojamiento sin necesidad de hacer reservaciones con anterioridad. Por lo general se tratan de pequeños mesones, o cuartos provistos de todo lo necesario para su estancia. En mí caso, me hospedé por una noche en Villas Campestre Alcazaba, por ser el único lugar provisto con estacionamiento privado para coches. Como describirlo, es un pequeño lugar, con cinco villas, las cuales cuentan con camas de diferentes dimensiones cada una, una pequeña sala a la entrada de la habitación, un baño, además de incluir cobijas, cafetera, vajilla y cubiertos. Al exterior de las villas, justo al frente de su entrada se ubica una sección para asador y fogata en donde animosamente prendimos fuego mi familia y yo por la noche, observamos el gran cielo estrellado y escuchamos el ruido de la naturaleza, especialmente de los burros y mulas que abundan por la zona.

Con un panorama repleto de nopaleras adornadas con tunas rojas y verdes, así como de corpulentos magueyes presumiendo sus flores, el pueblo casi fantasma ostenta orgullosamente sitios de interés, tales como el panteón, la iglesia dedicada a San Francisco de Asís y otra más a la Virgen de Guadalupe. Con la opción de realizar paseos a caballo o de recorrer a pie los alrededores del pueblo.




Sin embargo, la comida de este lugar no se queda atrás y el motivo de mi nota esta vez va dirigido al Mesón de la Abundancia. Sorprendente lugar, que por fuera pudiera dar una imagen de pequeño restaurante caro y sin chiste; al entrar sorprende a uno cambiando por completo la percepción. Con decoración fiel a la época de fundación de la casa y varios comedores distribuidos en diferentes niveles del edificio, da a uno la sensación de viajar en el tiempo y llegar a la época de independencia.





Con un menú algo variado, incluyendo desde comida típica mexicana de la región como lo son chiles rellenos, asado de boda, albóndigas borrachas y demás variedades, todos muy ricos obviamente degustados por la escritora. Hasta llegar a platillos un tanto más internacionales como lo son los cortes de carne, pastas, pero mis favoritos tendrían que ser dos: las empanadas del conde Vasco, en especial la de espinacas y queso de cabra y por otra parte la pizza catorceña, la cual lleva como ingredientes tomate, cabuches, queso de cabra, cebolla de rabo, hinojo, flor de palma y una pisca de paprika o pimentón; ambos cocinados al horno de leña, simplemente DELICIOSOS..
Tendría que agregar que para la calidad de los ingredientes, de sus sabores y las porciones servidas los precios son realmente económicos.

Un detalle que no puede faltar aclarar es la existencia de los famosos "cabuches", o bien, el botón de la flor de la biznaga, algo similar a un cactus encontrado en la región. Con un gusto similar al de corazones de alcachofa, son verdaderamente un manjar. El Mesón de la Abundancia me hizo el favor de incluir a este pequeño alimento a mi lista de favoritos, al ofrecerlo como botana preparado en salmuera por no ser de temporada y acompañarlo con queso de cabra fresco igualmente de la región. 

Para ti lector que me permitiste compartirte una pequeña aventura vivida en el desierto de San Luis Potosí, déjame decirte que TIENES que ir a este hermoso pueblo, caminarlo, recorrerlo, conocerlo, pasearte a caballo, hospedarte en el, prender una fogata, ver las estrellas, escuchar a los animales, comer delicioso y dar gracias por que aún existen este tipo de lugares que nos permiten soñar y viajar en el tiempo.  

From Real de Catorce.. with love.

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